Navidad y paganismo (I)

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Cada año, el último domingo de noviembre, el cristianismo celebra el periodo de adviento, preparatorio a la Navidad el 25 de diciembre. Pero hasta finales del siglo IV, los pueblos ubicados al norte de la antigua Roma celebraban unas fiestas paganas preparatorias a las Fiestas Saturnales, que a su vez servían de preparación para la festividad de la llegada del Sol Invictus.

De las fiestas paganas del norte quedó la tradición de colocar coronas de ramas y flores con cuatro velas, que en esa época simbolizaban la vida, la eternidad y las estaciones del año. Hoy se llaman ”coronas de adviento“. Por su parte, las antiguas Saturnales se realizaban durante la semana anterior al 24 de diciembre, periodo que hoy se dedica esencialmente en el catolicismo a la novena de aguinaldos. Las Saturnales también eran dedicadas al dios a Baco (Dionisio), cuyo mito es mucho más antiguo que el mito de Jesús, pero asombrosamente similar a él. Finalmente, el último día, el 24, todos esperaban en sus casas la llegada del Sol Invictus el 25 de diciembre, día que para el cristianismo mayoritario es el nacimiento de Jesús.

Las antiguas fiestas del norte de Europa eran la celebración del fin del periodo de siembra de invierno, marcado por el solsticio de invierno, el 25 de diciembre. El fin de la siembra significaba el inicio de un merecido descanso luego del arduo trabajo en los campos, un periodo más que propicio para compartir en familia y con la comunidad.

Hoënyr, 2015.

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